Un eclipse de vida, es decir, sales a la calle y ni el sol está a la altura.
Una noche estrellada, es decir, colgarlas del techo, fugaces y fluorescentes, y masticarlo.
Decir es decir, también es fluir.
Escapar del abismo del silencio, comerte el espacio en todas sus acepciones.
Resucitar de este cementerio de tenias en el cerebro, de 'tenías que' detrás de cada movimiento.
Fluir es no hacer planes, volver a nacer en cada instante. Un verano en la mejilla en vez de un beso.
Fluir es fluir, es decir, decir.
El problema nunca fue el espacio si no los muebles. Si es que acaso hubo problema y no vivencia.
No es la cantidad de luz si no su color.
Crecen flores en infiernos a diario, huelen a muerte los telediarios mientras la mayoría salta las manecillas por programación.
No fluyes, ves a minorías hambrientas de crear morir de inanición viendo a esa mayoría que tira de la cadena creatividad a borbotones todas las mañanas.
Claro que no fluyes, claro que su estrategia no son seres influyentes, ni radiantes.
Claros de lucidez gritan pero ya les han arrancado las cuerdas vocales.
Este será nuestro deseo, y cuanto más utópico más nos pondrá:
Diremos cada despertar ¡Viva la vida! aunque nos prohíban hasta fluir.
¡Viva la vida! y que fluya la mente que eso es algo que nunca podrán parar (aunque cada vez intenten limitarlo más)
ResponderEliminarCreo que deberías escribir un poquito más ya que me quedo embobada con cada una de las entradas que leo por aquí, ahora que tienes un poquito más de tiempo a ver si te gusta algo de lo que escribo yo.
Un besito muy fuerte Pedro! :)
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