lunes

Carne de cada día.

Tú carne, a fuego, haciéndole de radiador al mundo.

He recorrido mil cuerpos buscando saciar hasta la saciedad mi necesidad. Buscando el fuego que calentara mis pies.
He visto a los mejores patriotas desjurar bandera sólo por verte pasear tu mejor sonrisa.
He paseado leguas sólo por verte.

Tú carne sirviéndole la noche, a plato lleno, al día.
Me he comido mi orgullo hasta vomitar arco-iris de nostalgias de tiempos mejores contigo sólo para no sentirme culpable con la pestilente mierda que ahoga mi vida en tu ausencia.
He llorado.
Lágrimas de hipopótamo, sucias y pesadas, han hecho de mi cara un paisaje idílico para tu chapoteo.
Arrastrando por el suelo mi ego he quebrado un perfecto silencio y ahora me dedico a mirarme en el espejo grapándome la boca con la fotografía.

Tu carne ha hecho cenizas las sábanas nada más se te escapó -sin aire- el primer gemido.

He respirado tu sudor cuando me faltó oxígeno, nunca más quise sentirme a salvo.
Me he lavado la cara con tu mirada y se me ha quitado hasta la resaca -hasta las ojeras- de un Domingo corrosivo de Febrero.
Dedicar toda una vida a un verso que te deje compartir un cacho de cielo con Lennon no es tan divertido como drogarse de amor todas las noches y despertarse agua todas las mañanas.
No sé si me he explicado.

Desde tu carne que no existo.


3 comentarios:

  1. Hostia, ahora entiendo lo de "casi estar vacío" mucho mejor. Qué buenos esos momentos en los que se consigue sacar unos gramitos de lo que nos pesa dentro. Y más aún cuando se hace así de bien -te has ganado que deje de llamarte "chico" para tocarte la moral-.
    Dicho esto, sepa usted que iba a firmar sin opción a enlazar con mi blog -me ha entrado esa vergüencilla tonta-.
    Así que me iré pasando alguna que otra mañana para disfrutar del desayuno leyendo los entresijos de tus ideas.
    P.S.: Encontrarme una poesía de Ángel González también me ha sorprendido muy gratamente.

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  2. Hará unas semanas,tras el concierto de Zaragoza, te escribí algo que no se si llegó finalmente a tus manos. Llevo toda la tarde escuchándote y me han dado ganas de gritarlo otra vez:

    No soy de este rollo grupie, pero hay algo que quiero decirte.

    Creo que somos muchos los que luchamos por un mundo en el que sea menos difícil amar; pero pocos los que pueden hacer verso esa lucha –ese compromiso- del modo en el que tú lo haces. A veces, cuando esa certeza, esa lucha, esa revolución, queda de piel hacia dentro y no sé hacerla palabra, ni verso, ni canción, se hace zarza. Araña. Anoche fuiste saliva en esa herida. Ya te dije el bien que me hace escucharte. Gracias por eso.

    Irene.

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  3. Se lee mucho dolor en tus palabras. No voy a decirte que sé lo que se siente, porque ahora mismo, por mucho que te digan, sólo tú lo sabes. Lo que sí puedo decirte es que te comprendo, a mi manera; también sé un rato de impotencia y rabia, y de ese vacío que te deja al marcharse, pero no te preocupes, que nada dura eternamente, incluso lo malo pasa, aunque a veces no lo pareza. Ojalá se te pase pronto esa tristeza. Mucha suerte y sigue cantando como lo haces, llegas al corazón.

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