domingo

buenas noches, marionetas



Esta vez, el edificio en llamas no derramaba lágrimas de madres de suerte maldita, ni de niños obsoletos.

Eran llamas de incertidumbre, de tensión y adrenalina, de gritos de desesperación.
De hombres sin cara, que sin saberlo aspiraban al premio de héroe nacional, incluso internacional.
Ambiciosos, o no. Lo querían todo y no querían nada. 
Querían la libertad, y la libertad es todo o nada ?

- La libertad es nuestra gritó una encapuchada, y nadie decide por mi porque nadie es más que yo.

(Contagiarán el planeta, pensaba el banquero mientras veía su sede en llamas, quizás se esten dando cuenta de nuestras intenciones… en lo que les estamos convirtiendo)

- La tierra es nuestra -insistía la joven-, el aire, el agua, incluso el fuego es nuestro. El abono de los campos, la luz del día, es nuestra, de todos, absolutamente de todos.

Mientras tanto, esas violentas llamas en el Alphabank sólo pretendían ser un grito de esperanza, un 'estamos aquí, y vamos enserio'.

buenas noches, marionetas






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