miércoles

Walk on the wild side.

De las que pasean por el lado más salvaje.
Bailando en la cuerda del equilibrista sin mirar al suelo, que tu cara es más bonita.
Como el calor de una madre, o el de la primera envestida.
Hay que llorar menos y envestir más.
Desvestir la duda, desnudarla, que es más poetico.
Ser poeta.
Que no hay ciudad sin poesía,
y la ciudad se sonroja cuando la caminas,
y la poesía es lo más cerca que hay de tu contoneo.
Vamos a enamorarnos cada noche
y desenamorarnos cada rón.
Compartir humo en cada verso,
entre asaltos, -las canciones-
y tras despedidas.
Cuando nace el mundo en tus labios,
lloran hasta los bienaventurados.
Cuando haces mundo los míos,
tiemblo.
Y sudarle al invierno como el que bebe veranos.
Y comernos el tiempo con las manos.
Y mancharnos, manchar las paredes,
el recuerdo.


Pero cuando apareces, ahí es cuando se nota,
intenso.
Te miro tan fuerte que se incomoda la tarde,
y huye como si no esto ya no fuera con ella,
como una extraña.





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