miércoles
Te debo un baile, y no una explicación.
El acero es acero porque está a prueba de golpes, sino tal vez sería cromo, o yeso, o yonoselqué, pero no acero. Algo así pasa conmigo; yo soy yo porque no estoy a prueba de golpes, sino, pues sería acero... Y esque hablo de golpes, pero podría hablarte de besos, porque en este caso sí que encontramos semejanza, me atrevo a decir sinonimia... Por qué cada beso tuyo, es un golpe que marca mi cara meses y meses, y ni el aguarrás se atreve a borrar, -hemos perdido el control-, pero eso es un buen síntoma.
Solías callarme a prueba de golpes (te sigo hablando de besos), y eso me acabo confesando que debo hablar más de la cuenta... por eso ya nunca te hablo. Uno siempre aprende algo nuevo, y yo aprendi más de ti que de nadie, y eso te hace espacial, digo especial, supongo.
Consensúo la catástrofe, pero me pongo peor, y el colchón esta blandito, atiernece a cualquiera, y me clama a grito desgarrado, definitivamente creo que me voy a dormir. 2:05 a.m.
Y planeo valles, siendo olvidadizo, ya se me olvidó tu primer golpe, y el último, ya sólo me quedan novecientoscincuenta, y tres, algo más, algo menos; hablando en medida internacional: diecinueve días, y dos mil quinientas noches..
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